




Las redes de distribución eléctrica son sistemas de infraestructura diseñados para suministrar energía desde las subestaciones de distribución hasta los consumidores finales, incluyendo hogares, empresas e industrias.
Dependiendo del nivel de tensión y la demanda, se implementan soluciones aéreas o subterráneas que se adaptan a las características de cada entorno:
4.16 kV y 13.8 kV: destinadas principalmente a áreas residenciales y comerciales de baja densidad, ofreciendo una cobertura eficiente y segura.
22 kV y 34 kV: utilizadas para zonas residenciales y comerciales de mediana densidad, así como para alimentar polígonos industriales o zonas comerciales en expansión.
69 kV: aplicadas en áreas con alta capacidad de carga y elevada demanda energética, como parques industriales, plantas de producción de gran escala y centros comerciales de gran tamaño.
Estos sistemas están diseñados para maximizar la confiabilidad, minimizar pérdidas y garantizar la seguridad tanto de las instalaciones como de las personas, cumpliendo con normas y estándares internacionales.